miércoles, junio 07, 2006

Cargador

Hace un rato que venía caminando a casa, pensaba en que hacer en el verano; ir de práctica con el grupo de mine, pasármela en la alberca todo el tiempo, salir a algún lado, o ponerme a trabajar, y entonces empecé a recordar aquella época que trabajé de cargador. Eso fue hace tiempo, cuando acabé la prepa, me ofrecieron esa chamba, y se me hizo fácil decir que sí (otra mas de las cosas que se me hacen fácil y termino dándome cuenta de que tengo que pensar las cosas antes de hacerlas).

El primer día me explicaron como estaba el asunto;

cargas estas cajas a la camioneta; azúcar (estuchados o en costales), sal, catsup, mostaza, mayonesa (en sobres o en botes de dos galones), popotes; una vez que esta lista la camioneta hay que ir a repartir, tienes que llegar a las 7.30 para cargarla, el chofer llega a las 8, para esa hora debe estar lista, se van a entregar, y estas de vuelta como a las 4, y listo, eso es todo. ¡Ja!, Que fácil, -dije yo.

Cuando terminé de cargar la camioneta (y hacerlo varias veces porque tiene su chiste, no solo es aventar las cosas, si no lo acomodas bien, no cabe), algo así como 3.5 toneladas, salimos, visitamos restaurantes, hoteles, mercados, cruzamos toda la ciudad, eran las 5 de la tarde y llevábamos la mitad; para estos momentos el chofer ya es como tu hermano, tanto tiempo conviviendo con el que te tienes que llevar muy bien, y mas si quieres que te ayude a cargar, que, en este caso no era tan fácil, era un tipo de menos de 1.50, (lo chistoso era que se llamaba Crecencio), y pues no podía cargar mucho, así que tenía que rifarme casi todo yo solo. Este chofer a veces decía: -tengo sed-, se paraba en alguna tienda, compraba una caguama (no sin antes ofrecerme) y se la tomaba de un trago, menos de 30 segundos, la primera vez que lo hizo me asombré; ahora yo soy capaz de eso y mas, jeje. Ese día regresamos a las 9. Estaba muerto, y todavía tenía que regresar a mi casa, este lugar esta arriba de Molinos, tenía que regresar hasta Coyoacán, en mi bici, llegué a casa, comí y a dormir, porque al otro día tenía que regresar.

Estuve un mes trabajando, conocí toda la ciudad, la merced, la central de abastos, la viga, cientos de mercados, la central de abastos de Toluca, muchos restaurantes, el aeropuerto (por adentro, donde surten a los aviones), conocí a compas cargadores menores que yo, en ese entonces yo tenía 18, y ellos ya tenían hasta dos chamacos, tenían que mantenerlos y rifarse todos los días, a veces nos daban propina, nos la repartían equitativamente, pero siempre ideaba algo para que se quedaran con la mayor parte; era muy cagado, a veces llegábamos a algún lugar donde ya los conocían (esto era cuando salíamos en el camión grande), y decían –ese guerito que?, y mis compas contestaban, -pus quien sabe, esta loco, anda de vacaciones y se pone a trabajar; y aprendí sobre cumbias y esas ondas, recuerdo ese casette que escuchaba el chofer una y otra vez; me tardé 15 días en aprenderlas (y en agarrarle el gusto), ahora cada vez que escucho alguna de esas canciones me duele la espalda, como me dolía cada día al llegar a casa, como la mayoría de la gente en este país, que trabaja de verdad y recibe una mierda de pago.

5 comentarios:

Vicadin dijo...

no mames, cito: "pus quien sabe, esta loco, anda de vacaciones y se pone a trabajar".
una excelente experiencia no lo dudo, k chingon.
8)

Diana dijo...

Quién te manda ser tan responsable. Abrazos.

Pipistrellina dijo...

No sé muy bien cómo he acabado en este blog pero, QUÉ SUERTE! porque me está encantando!! Y encima eres de Coyoacan! qué buenos recuerdos tengo de allí :) Espero que no te importe que te siga leyendo :)

Manolo dijo...

No no, adelante, regresa cuando gustes.

maRiaGna dijo...

worales... debe de ser divertido no? si bueno el dolor tmb está a la orden del día pero aprender cumbias con un chofer.. no cualquiera.. una persona ociosa q decide trabajar de cargador.. eres de los mios.. bueno, solo x la parte del ocio, xq eso de cargar no se q tan practico me resulte.