No importa que tan cansado esté. No puedo dormir más de cuatro horas. No importa que me duerma a las 3 de la mañana, a las 7 ya abrí los ojos y a las 8 ya me escupió la cama.
Este fin de semana le dimos duro al desmadre, desquité por la primer semana de finales, fue un infierno y todavía no termina, y mi cerebro me ha hecho pensar, suena raro, pero así es, o así fue:
el jueves estaba haciendo un examen, todo iba bien, llevaba dos ejercicios resueltos de cuatro que tenía que hacer, pero justo cuando leí el tercero algo pasó, mi cabeza dijo ya estuvo guey, y se negó a trabajar, una especie de bloqueo, no sabía que hacer; no supe que hacer, medio contesté el cuarto ejercicio y entregué el examen. Dos horas después tenía otro final, no lo hice, repetiré la materia. Ni modo.Después de este fin de semana de perdición, hoy tuve que trabajar todo el día, y estuve pensando en que tengo que dejar en paz mi cabeza, si algún día quiero vivir de ella, tengo que empezar, y decidí no participar este año en el “maratón Guadalupe-reyes”, lo se, lo se, empezarán a decirme gallina, sobre todo por los otros años, donde todos desertan y al final solo quedamos los mas valientes; esta mal, por eso este año no lo haré. Algunas fiestas y posadas, pero leve, no llegaré al extremo.
Desde el jueves me siento raro, todavía no puedo concentrarme bien en algo, si ya los días en diciembre son extraños, como el cielo de hoy, extraño.

Todavía debo algunos links, visitarlos y hacer post mejorcitos; ya vienen vacaciones, vendrán más historias, menos quejas y lloriqueos. Por ahora creo que tengo que ir a estudiar.